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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Aparición de bultos en el cuello, axila o ingle pueden ser señales de cáncer linfático

La aparición de un bulto que no duele a la altura del cuello, en la axila o en la ingle, así como la sudoración excesiva, especialmente por las noches, pueden ser señales de un cáncer linfático o linfoma, reveló el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).

El director de esa institución, Carlos Vallejos Sologuren, explicó que este mal afecta con mayor frecuencia a los hombres adultos, aunque también puede presentarse en personas de cualquier edad.

El galeno explicó que el linfoma es un cáncer ocasionado por el crecimiento anormal de los linfocitos. “Es una enfermedad del sistema linfático pero se puede presentar también en otras partes del organismo".

Añadió que el linforma también afecta el sistema inmunológico, que incluye a la médula ósea, el timo, el bazo y los ganglios. Este mal no se contagia ni se hereda y que suele confundírsele con tuberculosis e infecciones virales, entre otros.

Aunque las causas del linfoma siguen siendo desconocidas, se sabe que las personas con baja inmunidad, tanto congénita como adquirida (por VIH, pacientes receptores de un transplante de órganos, etc.) tienen mayor riesgo de desarrollar este tipo de neoplasia. Los científicos han relacionado este mal con una falla en los sistemas de defensa del propio organismo.

También existe sospecha de la influencia de insecticidas y productos de conservación de la madera; infecciones a repetición y por virus.

Cabe señalar que existen alrededor de 30 sub tipos diferentes de esta neoplasia, pero se dividen en dos grupos principales: Linfoma de Hodgkin y Linfoma No Hodgkin. Éstos pueden ser de baja malignidad o muy agresivas.

Síntomas
Vallejos recomendó a la población tener en cuenta los siguientes síntomas y signos de alerta relacionados con los linfomas: gripes que se prolongan, escalofríos, fiebre, pérdida de peso sin causa aparente, pérdida de apetito, cansancio, tos y dificultad para respirar; picazón generalizada, amígdalas inflamadas, mareos, dolor en los ganglios tras beber licor, diarreas persistentes, aumento de volumen de las extremidades; dolor lumbar, de garganta, huesos y articulaciones, e infecciones frecuentes.

Esta enfermedad puede ser diagnosticada mediante análisis de sangre, biopsia de médula ósea y estudios de diagnóstico por imágenes. Los tratamientos que se efectúan en el INEN están dando óptimos resultados, debido a que se aplican terapias combinadas con avanzadas técnicas de biología molecular. ANDINA

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